A PROPÓSITO DEL PRIMER ENCUENTRO DE COMUNIDADES DE JÓVENES ADULTOS REDENTORISTAS JAR – GUATEMALA 2014 TESTIMONIO

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Hace unos años por quedar bien con una petición que me hacia mi novia todos los días y por cerrar una pelea en un parqueo de la iglesia,  entré por unas puertas, con toda mi frente en alto y pecho inflado, con todo mi orgullo, mi mal genio, mis malos juicios, mis problemas y mis heridas, entre muchas otras cosas. Aun recordando cómo era ese momento de mi vida, siento que era como la de cualquier otro, sentía que no necesitaba nada más que éxito y dinero en mi vida para que los problemas se arreglaran, pero mi trabajo me permitía algunos gustos, mis hobbies me ocupaban y pues mi relación era de bastante tiempo como para sentirme cómodo en ella.

image001Pero hoy ya viendo mi vida con lupa, puedo ver que muchas de las situaciones que yo vivía eran cargas que trataba de llevar con mis propias fuerzas, y solo una frase puede venir a mi cabeza cuando pienso esto:

¡Con tanto equipaje en los hombros no sé cómo pude pasar por esas puertas!!

Al entrar a ese cuarto, donde era la reunión a la que por tanto tiempo rehusé ir, descubrí la Comunidad Revolución Vida, algo nuevo en la parroquia La Agonía, una nueva realidad en formación, una realidad para jóvenes adultos que en ese momento al entrar vi que eran “un poco” como yo.

Luego de ese primer día cada nuevo día en que entraba alguno de los que estaban en ese cuarto aunque no se dieran cuenta me fueron quitando una que otra de esas «maletas» que colgaban sobre mi espalda… no fue que todas desaparecieron pero entre todos me ayudaron a cargarlas, algunas bajaron de peso otras puede que si desaparecieron.

image003Pero lo más importante para mí fue que me ayudaron a abrirme al encuentro de una persona… una persona que sabía que había existido en mis cursos de catequesis para mi primera comunión pero luego no me intereso mucho, una persona que talvez buscaba en lugares equivocados, una persona que era muy a lo que mi mente me llamaba a crear a mi forma de ser y conveniencia. Y así con todo esto fue que contra mi forma de ser mis hermanos de comunidad me enseñaron a abrirme a esta experiencia comunitaria, a tratar de ver que lo esencial es la persona y que hay algo que trasciende este mundo y cualquier frontera, su abundante redención…

Hoy por hoy la comunidad ha cambiado desde esa primera entrada a hoy, muchos se han ido a una nueva realidad o a un servicio más específico, otros se han decidido seguir otro camino. Desearía que algunos momentos fueran diferentes, que algunas cosas fueran mejor, pero el mismo Espíritu nos ha ido moldeando, he visto en el caminar de la comunidad la mano de Dios, que a pesar de nuestros errores como humanos ha sostenido la comunidad y la ha ido enrumbando.

 

image005No hemos sido perfectos, pero con San Clemente como ejemplo de vida para la comunidad hemos decidido caminar haciendo de lo ordinario de nuestras vidas algo extraordinario y en ese camino ser testigos de esa abundante redención que solo el amor de Dios nos da. Los sacerdotes nos acompañan en esta travesía, pero han dejado que seamos nosotros mismos los que guiemos el camino y descubramos con la ayuda del Espíritu Santo hacia donde nos debemos mover y que debemos cambiar.

Puedo decir que caminando con la comunidad descubrí mi vocación y me case con esa mujer que tanto me insistía que la acompañara a la “reunión de los lunes” como ella la llamaba para ver si a mí se me quitaba un poco la pereza de ir. Caminando con la comunidad decidí “dar” un poco más de mí, sacrificarme un poquito para participar activamente en este camino, caminando con la comunidad he ido aprendiendo a ser un poco más persona y a preguntarme más seguido ¿esto es lo que haría Jesús?

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Este 2 de mayo del año 2014 la comunidad cumplió 3 años de haberse formado formalmente, antes de eso ya había un inicio trazado, una lucha anterior por este espacio, una necesidad de aprender a vivir esta experiencia, la cual día a día va acercándose más a lo que Dios quiere de la comunidad que no debemos olvidar. Y al día de hoy tengo la fe que con la ayuda de Dios faltan muchos años más, más lucha, más ideas, más esfuerzo, pero con Cristo como luz del camino, vale la pena.

Si no queremos olvidar de dónde venimos y hacia dónde vamos, no debemos olvidar nuestros inicios,  todo empezó con un loco sacerdote napolitano que creía que los laicos podían vivir en comunidad y esa comunidad podía ser responsabilidad de ellos mismos…
¡Padre nuestro San Alfonso ruega por nuestra comunidad y por nuestra congregación del Santísimo Redentor!

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Para cerrar este no tan pequeño articulo utilizaría la frase de la jornada Alfonsina que se dio en el santuario de Aparecida y diría:

Hermanos redentoristas en el mundo busquemos ser siempre discípulos de Jesucristo y Misioneros con San Alfonso, y hagamos de nuestra vida ordinaria algo extraordinario.

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Luis Fernando Molina Cordero