DON ÁLVARO MÉNDEZ VIDES: TESTIMONIO DE VIDA MISIONERA

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MISIONERO LAICO DEL SANTÍSIMO REDENTOR

Mi testimonio lo haré desde tres momentos que han marcado el cambio en mí vida.

  • Un primer momento  cómo acepte el llamado de Dios, año 1983.
  • Un segundo momento empiezo a conocer a los Redentoristas, año 1992.
  • Y un tercero cuando me integré a la Misión Itinerante, año 2000.

Alvaro3Yo no tenía vida de Iglesia ya que me conformaba con la misa dominical, a  pesar de haber crecido en el seno de una familia muy devota y de entrega a la iglesia, especialmente mi madre, ella quería transmitirme la fe pero yo me resistía, prefería las cosas de este mundo y sobre todo las cosas materiales.

Fui creciendo en ese mundo alejado de Dios y me fue consumiendo la enfermedad del alcoholismo, el trabajo y los malos amigos, me dedicaba a l trabajo desde la mañana hasta entrada la noche, me fui refugiando en el alcohol tanto que tuve temporadas que bebía a diario.

El primer momento fuerte es en el año 1983 con la llegada del Santo Padre Juan Pablo II a mí país, no me interesé por los primeros días que estuvo en Guatemala, ya que lo miraba con indiferencia no sentía nada atrayente, pero un día que regresaba de una visita a otro país de  Centroamérica, sentía curiosidad y me fui esa noche a verlo pasar, para ver que tenía ese hombre del que tanto hablaba la gente, y sentí que aquel hombre  irradiaba algo especial, más adelante pude descubrir que era la presencia del mismo Cristo.

Ese año fui invitado por mi hermano (P. Nery) a unas charlas del Camino Neocatecumenal, pero creo que Dios ya estaba preparando mi camino a través de un accidente que tuve un Domingo de Resurrección  donde yo estaba aprendiendo a manejar moto  y de pronto  tuve un accidente donde el vehículo que choque quedó totalmente destruido.

El día martes de la primera semana de Pascua empecé a recibir las catequesis del Camino Neocatecumental, después de los años vividos en este grupo puedo decir que la experiencia vivida fue formidable porque descubrí el amor de Dios a través de todos mis hermanos, y porque digo esto, ellos me aceptaron y soportaron mi enfermedad del alcohol, nunca fui rechazado, yo luchaba para salir de mi enfermedad pero esta me tenía totalmente atrapado, comencé a conocer el amor de Dios a través de la palabra, del compartir y de la vida sacramental, siento que empecé a vivir lo que vivían los primeros cristianos, que narra en Hechos de los Apóstoles 2,42.

Un segundo momento fuerte fue en el año 1992, cuando por medio del P. Hugo Quintanilla, predica la primera misión en la Parroquia San Cristóbal de la que yo ya era un buen fiel, esta experiencia misionera fue llevada por los Estudiantes del Teologado de San Salvador, fui invitado a particiapar de esta experiencia y tuve la oportunidad de trabajar en el sector con los estudiantes Henry Soto y Henry Gómez, este tiempo fue marcando mi vida.

Alvaro5Fueron momento muy fuertes porque me toco visitar las calles por donde tenía a mis amigos de la vida de alcohólico, por momentos me sentía mal porque estaba como jugando con dos equipos el de Dios y el del diablo, cuando pasaba enfrente de ellos con la Biblia en las manos sentía vergüenza y quería esconderme.

En este tiempo fui conociendo más cerca de los Redentoristas y eso fue marcando mi vida, el compartir con los estudiantes del Teologado, y mi hermano Nery era uno de ellos, me fue despertando la idea de trabajar en mi Parroquia, después de la Misión me involucré como coordinador de una Comunidad Familiar, también en la Catequesis de Primera Comunión y como Coordinador del Equipo de Evangelización Parroquial.

Algo que también tuvo mucha influencia sobre mí, fue ver a mi hermano ordenado como Sacerdote.

Por los años 1998 y 1999 empecé a tener contacto con el Equipo Misionero Itinerante ya que el P. Walter Hidalgo hacía escala en la parroquia en su viaje al Departamento de San Marcos acompañado de misioneros laicos de la Comunidad de Trojes, Honduras, escuchaba las experiencias y aventuras de los hermanos laicos y del P. Walter y eso me llamo la atención.

Alvaro3El tercer momento importante fue en el año 2000, en el mes de noviembre dos hermanas laicas Tere Aceituno y Sandra Santos, estaban asistiendo a unas pláticas con el P. Walter y ellas me invitaron a la siguiente reunión a la cual asistí con curiosidad y fui invitado también a participar de la experiencia misionera fuera de mi parroquia, me ilusione mucho porque el P. Walter me asignó como compañero al Hermano Julio Castro de El Salvador, le conocía, éramos amigos y lo mejor era que sabía lo que era misionar, tocaba guitarra, pero resulta que Dios todo lo hace bien y mi amigo Julio no pudo asistir así que tuve que ir solo, al principio fue impactante pero con el pasar de los días el compartir con aquellos hermanos tan necesitados de la Palabra, el resultado es gratificante que desde este momento me empecé a enamorar de esta vocación a la que El Señor me ha llamado y espero que me de salud, fortaleza y sabiduría para seguir sirviendo.

Dios me ha dado la oportunidad de compartir el trabajo misionero con varios sacerdotes y hermanos laicos de los países de la Provincia de América Central, poco a apoco he descubierto la riqueza de la espiritualidad Redentorista, la cercanía de los sacerdotes y el trabajo compartido con los laicos.

Mi experiencia ha sido que desde el primer encuentro con Cristo en el Camino Neocatecumenal, se sigue repitiendo cada vez que anuncio a Cristo en una Misión, gracias al Padre Misericordioso la enfermedad del alcoholismo ha sido superada con la ayuda de Dios, aunque fue un proceso largo, logré experimentar el amor de Dios por medio de la Iglesia que nunca me rechazó sino siempre fui recibido con amor como una madre recibe a sus hijos con los brazos abiertos.

La lectura que me ha fortalecido en el caminar misionero es de la 2ª Carta de Pablo a los Corintios, Capítulo 6,1-10, el apóstol nos muestra como es la vida del discípulo de Cristo, primero Pablo dice que somos los ayudantes de Dios, él cuenta con nosotros y más adelante nos pone a los que nos enfrentamos en el seguimiento de Jesús.

LA ANÉCDOTA DE MI PRIMERA EXPERIENCIA:

Alvaro2Fue en la región montañosa de San Marcos de Guatemala, la comunidad se llama La Democracia y está a dos horas caminando del centro parroquial, me llevaron a la comunidad como a las 5:45 de la tarde directo a la Capilla donde me esperaba un buen grupo de hermanos para darme la bienvenida y al mismo tiempo que les diera un mensaje, yo no sabía que hacer pero Dios me hizo decir algo que les motivó y fui bien recibido, al salir de la Capilla ya era de noche y aquello era una oscuridad total y yo siendo de ciudad no estaba acostumbrado a la falta de luz, me llevaron a la casa dónde me darían de cenar me sentía que no podía caminar en la oscuridad, daba un paso y me aseguraba de tener los pies firmes para dar el siguiente paso, ya llegamos y después de cenar me lleve la sorpresa que dónde iba a dormir tenía que caminar 150 metros  cuesta abajo y se me hicieron eternos ya que no se veía nada, pero a pesar de todo esto las vivencias de estos días fue formidable y marcó mi vida, veo lo necesario de llevar la buena nueva a los más abandonados.

A partir de hoy empieza una nueva etapa en mi vida, al ser admitido en la Provincia de América Central como un laico a tiempo completo, prestando mi servicio en el EMICAR DEL SUR, espero que Dios me conceda salud, fortaleza y sabiduría para hacer bien el trabajo que sea asignado.

Y como dice el Salmo, Dios ha estado grande con nosotros y por eso estamos alegres.

Que viva la Iglesia, que vivan los Redentoristas y que viva la Misión.

Álvaro Rodolfo Méndez Videz, Misionero Laico.

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