Experiencia pastoral, Cuba 2012

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Por: Cristian Gerardo Garro Araya C.Ss.R.

El 04 de febrero, del año en curso, llegamos a Cuba los juniores Roger Antonio Martínez López y Cristian Gerardo Garro Araya, para vivir nuestro año de pastoral. Desde nuestra llegada hemos sido muy bien recibidos, tanto por las autoridades civiles, como por los co-hermanos y habitantes. El padre Hipólito Vicenz de la Provincia de San Juan, Puerto Rico y superior de la misión en Cuba y el hermano Hilario nos esperaba en el aeropuerto dejando ver su alegría por nuestra llegada.

Los primeros días estuvimos hospedándonos en nuestra parroquia Cristo Redentor en la Habana, donde la comunidad tuvo la delicadeza de presentarnos, con charlas, películas y documentales, la realidad de Cuba; como preparación previa a nuestro viaje a la Isla de la Juventud.

El 16 de febrero, a las 6:00 a.m. salimos rumbo a la Isla de la Juventud en compañía del padre Roque Machado, misionero redentorista de origen peruano, quien estará acompañándonos durante este año. El viaje duró nueve horas entre carretera, mar y espera. A nuestra llegada a la Isla el padre Adelmo Vargas, de origen colombiano, superior de la misión en la Isla de la Juventud, estaba en el puerto esperándonos para darnos la bienvenida.

Hemos aprovechado estos primeros días para conocer parte de la isla, ya que ésta tiene una extensión territorial de 2300m2 con una población de 87000 habitantes más o menos. En la Isla de la Juventud sólo habitamos dos comunidades religiosas: las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta y los Redentoristas. Ambas congregaciones trabajamos en la catequesis de adultos y niños para los sacramentos del bautismo y primera comunión y obras de bien social. Nos hemos unido al equipo de trabajo y durante la semana visitamos los diferentes poblados rurales para  compartir La Palabra, formación con videos sobre temas como el aborto, la familia, etc. Los fines de semana nos reunimos con  jóvenes, monaguillos y grupos de liturgia.

Ciertamente que la experiencia apenas comienza, así que no me animo a hacer un juicio por adelantado, pero el panorama que se nos presenta indica que será una buena experiencia al lado de los que menos tienen. Nuestro  mayor reto es contagiar el amor y la alegría que da el ser cristianos, sobre todo en una sociedad donde las nuevas generaciones han crecido sin una formación en la fe.

Desde la Perla del Caribe, les enviamos nuestros mejores deseos y nos encomendamos a sus oraciones por el bien de la misión.