II Congreso Latinoamericano y Caribeño de NG de la VR – Medellín 8 de Marzo del 2012

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MENSAJE FINAL
“Que las Nuevas Generaciones de la Vida Religiosa puedan ser sal y luz en la Iglesia latinoamericana y caribeña”
(Monseñor Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín, eucaristía de apertura)

CONFEDERACIÓN LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE RELIGIOSAS/OS – CLAR
“Escuchemos a Dios donde la vida clama”
II CONGRESO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO DE NUEVAS GENERACIONES DE LA VIDA RELIGIOSA
Medellín – Colombia, 6 al 8 de marzo de 2012
Las Nuevas Generaciones de la Vida Religiosa escuchan, contemplan y aprenden

Hemos sido convocadas/os a este II Congreso con el lema “Las Nuevas Generaciones de la Vida Religiosa: Escuchan, Contemplan y Aprenden”. 160 participantes, provenientes de 19 Conferencias Nacionales y acompañados por el Comité Interamericano (presidentas, presidentes y secretarios generales de las Conferencias de Canadá, la CLAR y Estados Unidos), descubrimos con alegría el dinamismo entusiasmante y movilizador de estas tres actitudes que queremos compartir como caminos de vivencia de nuestra Vida Consagrada.  Comenzamos por ubicarnos en el camino recorrido desde el I Congreso, que nos llevó a asumir grandes retos y a comprometernos con el encuentro con otras culturas y realidades, para seguir siendo luz a través de nuestra vocación discipular y misionera.  Desde lo sencillo y cotidiano, reflexionamos sobre la importancia de “escuchar a Dios donde la vida clama”. Así constatamos que debemos recuperar la primacía de Jesús, encarnado en nuestra humanidad; Él es el ejemplo vivo de escucha del clamor del pueblo y de respuesta, desde el amor y con el servicio gratuito, a cada persona y realidad. Sólo el encuentro íntimo con Jesús de Nazaret nos lleva a ser también respuesta para nuestros hermanos, especialmente los más pobres.

En la realidad de América Latina y El Caribe vivimos situaciones de dolor, de injusticia y de miseria, ante las que no podemos ser indiferentes. Nos comprometemos con esta realidad, por medio de una mirada contemplativa del Maestro, con una actitud discipular; no se trata de una opción sociológica, sino de la razón de ser de nuestra fe. El Señor nos urge a nacer de nuevo, como Nicodemo, para que nuestra contemplación discipular y misionera transforme esa realidad, nuestras personas y las estructuras que degradan y sofocan la vida, en signos de esperanza.  Somos hijas e hijos y herederos de la experiencia de nuestras hermanas y nuestros hermanos mayores, de quienes aprendemos valores y criterios para enfrentar la vida. Jesús mismo, en su caminar por este mundo, aprendió de nuestra humanidad (encuentro con la sirofenicia), y desde esta dinámica nos hace la propuesta de una nueva humanidad. Por eso, nuestra fidelidad creativa nos lanza a ir más allá de lo heredado para proyectarnos al futuro.  Que el testimonio de Jesús, el Cristo, siga animando nuestro compromiso con la escucha, la contemplación y el aprendizaje, y nuestra respuesta concreta a la vocación y a la realidad, sin perder de vista que somos humanos y que por eso podemos equivocarnos, pero confiando en que caminamos de la mano del Maestro, para avanzar siempre.  Que nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina y El Caribe, acompañe nuestro caminar como Nuevas Generaciones.