Redentoristas en Cuba: Cristian Araya Gerardo Garro. C.Ss.R. y Roger Martínez López, C.Ss.R.

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En estos días, hemos tenido el privilegio de tener entre nosotros al muy querido Padre Michael Brehl, Superior General de los Misioneros Redentoristas , y a los Padres Enrique López y Noel Londoño. Nos han animado y nos han brindado su apoyo para continuar con el hermoso trabajo que realizamos en esta isla de Cuba. Han sido momentos de gran esperanza y alegría los que hemos vivido al contar con la presencia de nuestros superiores que, ante todo, han sido hermanos que nos han animado en el anuncio de la abundante redención.

Somos 8 los Redentoristas (7 profesos, 1 postulante) aquí presentes, tanto en la ciudad de la Habana (municipio de Regla) como en la Isla de la Juventud. Nos une a todos un solo carisma y un solo ideal. Se puede decir que, en esta misión cubana, intentamos vivir el espíritu de nuestro fundador San Alfonso: ir a los más pobres y abandonados.

Es impresionante el fervor que contagia la presencia de la Santísima Virgen Maria, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Esta imagen ha cumplido este 2012 el 400 Aniversairo de su presencia en estas tierras caribeñas ofreciéndonos a los Misioneros Redentoristas una excelente oportunidad de evangelizar a través de esta bella advocación mariana. Hemos constatado personalmente tanto en los campos de la Isla de la Juventud como en la Habana la profunda respuesta que dan nuestros destinatarios a nuestra acción pastoral debido al hambre que tienen de búsqueda de Dios y de su Palabra.

Agradecemos a la Provincia de América Central la oportunidad que nos ha brindado a Cristian Gerardo Garro Araya y a Roger Antonio Martínez López, juniores de esta Unidad, de realizar esta experiencia que ha sido enriquecedora en todos los sentidos, también en el de nuestra formación. Estamos convencidos de que este año de acción pastoral nos ha preparado también para la vida misionera; es decir, para descubrir y llevar a Cristo a los más pobres.

Cuba brinda un futuro a la Iglesia y a nuestra Congregación redentorista. Las limitaciones que hemos encontrado en el camino no han sido impedimento para anunciar a Cristo.

Éste, ha sido un año rico en encuentro personal con los pobres, con unos pobres que han tenido rostro y nombre propios. Pronto tendremos que regresar a nuestra Provincia, pero ellos quedarán grabados para siempre en nuestros corazones.

Queremos dar las gracias también a la comunidad redentorista que nos ha acogido y nos ha acompañado en este año. Ella nos ha dado también la oportunidad de demostrar nuestra capacidad misionera… al tiempo que nos dejó entera libertad para desarrollar nuestra creatividad.