“Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó A SÍ mismo por mí” (Gál. 2, 20)

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Un saludo muy cordial en el Señor a todos los hermanos de la Provincia de América Central, deseándoles que la Luz de Cristo Resucitado resplandezca en sus vidas.

Los últimos días hemos vivido acontecimientos que construyen nuestro camino y consolidan nuestro proyecto vocacional en este año de noviciado. El pasado 15 de marzo, fiesta de san Clemente, hemos recibido el “hábito litúrgico” de novicios; el Pbro. Jorge Gómez, Superior Provincial de Bogotá, en nombre de los Superiores Mayores de la URNALC, se dirigió a nosotros invitándonos a vivir de acuerdo con la vocación que hemos recibido, aludiendo a las Constituciones y Estatutos de la CSsR. Un ambiente de alegría y emoción se vivía en ese momento, mismo sentimiento que nos ha acompañado a lo largo de estos tres primeros meses de noviciado. Así mismo, en nuestro itinerario cuaresmal llegamos a la “Montaña Santa” de Jerusalén para acompañar al Señor en sus pasos hacia la muerte y en su victoria pascual. Del 24 al 31 de marzo hemos vivido los ejercicios espirituales de Semana Santa y con ellos nos unimos a la Iglesia Universal en este septenario de recogimiento y meditación. Durante estos días meditamos la entrega total del Hijo de Dios y experimentamos en el silencio y la meditación el amor infinito del Padre para con nosotros. Cada novicio orientó con empeño y creatividad para las celebraciones litúrgicas propias del tiempo, en medio de la reflexión personal aportamos para que nuestra casa luciera como la Jerusalén que contempla al Cordero de Dios inmolado por nuestros pecados. El maestro nos decía: “Cada año, para estos días, ustedes preparaban estas celebraciones para el Pueblo de Dios, en este año es momento de prepararla para ustedes y sus hermanos. Hoy su misión es con sus hermanos”. Eso me hizo recordar lo que en otro tiempo el Pbro. José Araya, entonces superior viceprovincial, nos invitaba: “No hay que ser solo entrenadores de fútbol, hay que ponerse a jugar, hay que incluirnos”. Por eso, con gran emoción y esfuerzo vivimos una Semana Santa a la colombiana, mexicana, cubana, peruana, puertorriqueña, brasileña, nicaragüense y salvadoreña, esa es una de las riquezas de nuestra casa. Así con corazones preparados vivimos la gran Noche de Pascua, con gran solemnidad hemos dado el “paso con Cristo”, decía nuestro maestro y nos invitaba a seguir dando pasos más firmes en nuestro proyecto vocacional con la fe en el Hijo de Dios que nos amó y se entregó por nosotros. Ahora avanzamos en la Luz  Pascual, irradiando los frutos del Espíritu que Dios nos concedió en nuestro retiro de Semana Santa.

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Queridos hermanos, en nombre de todos los que conformamos la comunidad del noviciado subconferencial San Alfonso, formadores y novicios, les deseamos una feliz pascua de resurrección y que el Resucitado les acompañe en cada una de sus acciones pastorales.
¡Cristo ha resucitado, Aleluya! ¡Verdaderamente ha resucitado, Aleluya!

En Jesucristo Redentor y san Alfonso, su hermano:
Marvin Antonio Avendaño Suárez.